Aprende cómo ahorrar dinero sin darte cuenta

¿Cómo ahorrar dinero sin darte cuenta? Algo que nos gustaría saber a todos, especialmente cuando tenemos dificultades para llegar a fin de mes o para comprar ciertas cosas por falta de dinero. Pero lo cierto es que ahorrar dinero es más fácil de lo que piensas: en realidad no es cuestión de pensar en cuánto ganas, sino de cuánto gastas. Esa es la clave para que nuestros ingresos nos cundan más cada mes.

Y es que al fin y al cabo todo se basa en saber cuándo gastar el dinero y en qué. No se trata de privarnos de las cosas necesarias; al contrario, la cuestión es saber qué necesitamos y qué no, y sobre todo ahorrar en pequeños gestos que, sumados uno tras otro, nos acaban dando un colchón con el que hacer frente a imprevistos o incluso -¿por qué no?- a algún capricho. Por eso vamos a darte unos sencillos consejos para ahorrar día a día… casi casi sin enterarte.

✔️ Hazte un presupuesto

Esto es fundamental. Es lo primero que deberías hacer al planificar tus finanzas personales y plantearte no ya ahorrar, sino realizar cualquier gasto de importancia. Un buen administrador de su dinero sabe cuánto dinero entra en su casa y cuánto sale cada mes; a partir de aquí hay que dividir los gastos en dos categorías básicas:

  • Gastos fijos: Son aquellos que se producen cada mes y que resultan imprescindibles. Puede ser la hipoteca o el alquiler, el recibo de la luz, la gasolina o el autobús, el teléfono, la alimentación, las cuotas de un préstamo que hayamos solicitado, etc.
  • Gastos variables: son aquellos que podemos realizar puntualmente pero que ni son obligatorios ni son imprescindibles. Pueden ser gastos de ocio (ir al cine, a un restaurante, salir de copas) pero también otros gastos menores como comprar el periódico o una revista, tomarse un café en el bar, ir de tiendas, comprar golosinas y aperitivos, etc etc.

Separar claramente estas dos categorías es fundamental, ya que es precisamente en los gastos variables donde está nuestro margen de maniobra para gastar y por tanto nuestra posibilidad de ahorrar dinero cada mes, destinándolo a otros fines. Ojo, que tampoco se trata de privarte de todo… La cuestión es identificar cuánto necesitas ahorrar, y dónde puedes hacerlo.

✔️ Aparta una cantidad fija cada mes

Todos somos humanos, y basta que veamos en nuestra cuenta que tenemos bastante dinero, para que pensemos en que podemos gastarlo en un capricho. Por eso una buena opción es apartar una cantidad fija cada mes -aunque sean 10 euros- para alejarla de nuestras garras humanas derrochadoras e ir ahorrando.

Si además lo hacemos programando una transferencia mensual automática desde nuestra cuenta a una cuenta de ahorro -y si da intereses, mejor que mejor- simplemente estaremos apartando ese dinero cada mes sin darnos cuenta -podemos verlo como un gasto fijo- y al cabo de un año ya tendremos una cantidad importante que podremos usar para un gasto extra o un objetivo.

La clave está en que sea una cantidad de dinero que no nos suponga un sacrificio o que tengamos que quitar de gastos importantes, pero que nos permita ir reservando un dinero casi sin enterarnos. A partir de ahí nos olvidamos de que tenemos una transferencia, y si acaso cada 6 ó 12 meses echamos un vistazo a la cuenta de ahorro para llevarnos una alegría con todo el dinero ahorrado. Puede incluso animarnos a ahorrar más.

✔️ Márcate objetivos

Podemos fijarnos como objetivo ahorrar cierta cantidad, pero no siempre se trata del ahorro por el ahorro o por tener un colchón financiero. A veces simplemente necesitamos juntar dinero para hacer frente a un gasto necesario, como puede ser comprar un coche nuevo, o pagar la universidad, o para fines de ocio como un viaje al extranjero.

Si necesitamos por ejemplo ahorrar dinero para pagar la entrada de un vehículo nuevo, un muy buen incentivo de ahorro puede ser ir viendo cómo nos vamos acercando a esa meta a medida que vamos apartando dinero de otras cosas superfluas. La clave en cualquier caso está en la constancia y en convertir pequeños hábitos de ahorro en una costumbre.

🤔 Piensa: ¿realmente necesito comprarme eso?

Vivimos en una sociedad de consumo que nos invita constantemente a comprar; sin embargo tenemos que ser inteligentes y pensar si eso que nos están invitando a comprar, es realmente necesario. Muchas veces caemos en la trampa y pensamos “no pasa nada por una vez” o “sólo es 1 euro, 2 euros, 5 euros…”.

Sin embargo como ya hemos dicho, es en los pequeños gestos diarios donde está el ahorro. 2 euros un día porque “no es nada” no parece mucho; pero 2 euros hoy, 1 euro mañana, 3 euros otro día… Si al final de mes echamos cuentas, comprobaremos que se nos ha ido el dinero en tonterías superfluas.

Para evitar esto, lo mejor es que si vamos a la compra llevemos una lista y nos ciñamos a ella, dejando poco lugar a la improvisación o a las compras impulsivas. También podemos ahorrar en gastos básicos que a priori no son prescindibles, como la alimentación: ¿realmente necesito comprar esa marca de zumo, o de desodorante? ¿No me sirve una marca blanca o más barata?

Y ante todo, si vemos un producto de consumo que nos apetece, pensemos primero: ¿me lo puedo comprar? No pasa nada por no tener algo o por no estar a la última. El caso es sacrificarse hoy un poco para poder comprar mañana algo mucho mejor y que realmente queremos, ¿no crees?

💸 No subestimes el poder de la hucha

Puede que parezca que una hucha es algo del pasado o de nuestra infancia; pero esa cajita o esa figurita con un ranura por la que introducir monedas o incluso billetes, puede ser el instrumento de ahorro más poderoso del universo.

Fundamental que no sea fácil de abrir y que no podamos ver qué hay dentro, para que no nos entren tentaciones de cogerlo; pero podemos pesarla o moverla de vez en cuando para ilusionarnos pensando en todo lo que hemos conseguido ahorrar. Si además tenemos un objetivo y ponemos una etiqueta por fuera que ponga por ejemplo “coche”, sin duda una hucha va a ser nuestra mejor aliada.

En cuanto a qué meter dentro de la hucha, hay muchas tácticas; hay quienes si se privan un día de un periódico o un café, cogen ese dinero y lo meten a la hucha; hay quien recurre a echar todas las monedas que le sobran en la cartera o el bolsillo al final del día; o están quienes se ciñen a una moneda o un billete específico (1 euro, 2 euros, 5 euros…) y a partir de ahí cada vez que uno de esos llega a sus manos… ¡a la hucha!

💰 El truco del redondeo

Una opción que ofrecen cada vez más bancos y que se está poniendo de moda, es la del redondeo. ¿En qué consiste? Pues muy sencillo: se trata de redondear nuestros gastos cuando compramos con tarjeta, para que el dinero sobrante pase automáticamente a una cuenta de ahorro designada previamente.

Pongamos por ejemplo que hacemos la compra en un súper y nos gastamos 14,30 euros; si tenemos activado el redondeo, al pasar la tarjeta el banco nos restaría de nuestra cuenta en realidad 15 euros, pero no te asustes, en realidad sólo ha cobrado 14,3 euros. ¿Qué pasa con los otros 70 céntimos? Pues que los transfiere automáticamente a una cuenta que le hayamos indicado.

Esta es una forma muy sencilla y útil de ahorrar a diario sin darnos cuenta, sobre todo si usamos poco efectivo y recurrimos habitualmente a pagos con tarjeta. Resulta sorprendente lo que se puede ahorrar con este método, y además existen opciones para aumentar ese ahorro: redondear a múltiplos de diez, multiplicar el redondeo x2, x3… etc.

👌 ¿Qué más puedo hacer para ahorrar?

Otro método de ahorro que se usa con algunos bancos es fijar una cantidad límite de saldo en tu cuenta -por ejemplo 2.000 euros- y a partir de ahí que todo el dinero de más se transfiera automáticamente a una cuenta de ahorro. No olvides además que una muy buena manera de ahorrar dinero en un banco es pasarte a una cuenta bancaria sin comisiones.

También puedes buscar por casa cosas que ya no uses y venderlas de segunda mano para conseguir dinero; y si tienes un hobby (pintar, fotografía, manualidades, diseño… tu límite es tu imaginación), puedes plantearte que quizás sea interesante para otras personas y puedas sacar un dinero extra con él.

También puedes ahorrar con gastos diarios en casa: por ejemplo apagando las luces que no uses, sustituyendo las bombillas tradicionales por LED, usando menos agua caliente, lavando en frío en la lavadora… También puedes pensar en ahorrarte dinero en tu seguro de coche o de hogar, o en lo que pagas por tu línea de teléfono o de Internet, por ejemplo.

Sabemos que ahorrar no siempre es fácil, y que gastar a lo loco puede ser muy tentador… Pero piensa en lo que vas a poder hacer cuando juntes todo ese dinero que no te estás gastando ahora en cosas inútiles y que realmente no necesitas. Bueno, ahora ya tienes unos cuantos consejos sobre cómo ahorrar dinero sin darte cuenta, pero seguro que a ti se te ocurren muchos más: ¡cuéntanos el tuyo!

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