¿Qué cuenta bancaria me conviene más, y por qué?

¿Qué cuenta bancaria me conviene más? Una pregunta muy frecuenta si estamos pensando en abrir una cuenta en un banco y no tenemos claro ni las condiciones de cada cuenta ni para qué sirve cada una. Debemos preguntarnos: ¿vamos a usarla para ahorrar dinero? ¿Vamos a utilizarla para nuestros gastos diarios? ¿Qué tipo de ingresos vamos a realizar en ella?

Es por eso que lo principal es saber qué tipos de cuentas existen, qué ventajas e inconvenientes tiene cada una… y a partir de ahí tomar una decisión sobre cuál es la que mejor se ajusta a lo que buscamos. En este artículo vamos a explicarte claramente estas y otras cuestiones, para que al final seas tú quien elija. ¿Quieres saber más? Pues acompáñanos.

❓ ¿Qué tipos de cuentas bancarias hay?

Saber esto es básico si vamos a abrir una cuenta. Aunque podemos clasificar las cuentas bancarias de varias maneras, la más habitual es en función de su finalidad; de esta forma encontramos tres cuentas fundamentales:

  • Cuentas corrientes
  • Cuentas de ahorro
  • Cuentas de valores

Dentro de las dos primeras hay varios tipos según el perfil de cliente y también según el banco, ya que se ofertan cuentas corrientes para jóvenes, para empresarios y autónomos, para jubilados… No obstante la variante de cuenta de ahorro más conocida es la cuenta nómina, de la que hablaremos más adelante. También se han popularizado mucho en los últimos años las cuentas online, que suelen ser un tipo de cuenta bancaria sin comisiones gracias a que normalmente operan sólo por Internet.

En cualquier caso cada cuenta tiene sus propias condiciones y ventajas. Por eso es importante antes de nada enterarse bien de las condiciones de cada cuenta y leer con atención el contrato para saber si cumplimos los requisitos y no llevarse sorpresas inesperadas… y puede que desagradables.

En cuanto a las cuentas de valores o de inversión, son un tipo de cuentas que sólo pueden abrir entidades autorizadas y que se utilizan para poder operar con títulos (bonos, acciones, suscripciones, etc). Son por tanto un tipo de cuenta especial en la que se deposita un dinero para que un broker lo utilice en distintas inversiones. No obstante su operativa es muy particular y no son cuentas de uso común, por lo que ahora mismo no nos interesa saber más.

❓ ¿Cómo funciona una cuenta corriente?

Una cuenta corriente es el producto más común y habitual cuando nos planteamos abrir una cuenta bancaria, ya sea para un particular o para una empresa. Con ella se pueden realizar todo tipo de operaciones habituales como hacer compras, domiciliar y pagar recibos, realizar transferencias, ingresar o emitir cheques, ingresar y retirar dinero, etc etc.

Sirve también de apoyo a otros productos bancarios, ya que por ejemplo en una cuenta corriente es donde se cargan las compras que hagamos con una tarjeta de crédito o débito, o es en ella donde se abonan los intereses que nos genere un depósito.

Como son un producto muy popular, es también donde los bancos acostumbran a cargar las comisiones, como por ejemplo las de mantenimiento, ya que a priori estas cuentas no están pensadas para tener una gran cantidad de dinero depositada y a la entidad no siempre le resulta rentable.

De todas formas si contratamos ciertos productos vinculados, o si cumplimos determinadas condiciones -como ingresar una nómina o una pensión– o nos ajustamos a ciertos requisitos -como operar sólo por Internet, en el caso de las cuentas online- lo más habitual es que las entidades eliminen las comisiones para captar a los clientes “buenos”.

❓ Ventajas e inconvenientes de una cuenta corriente

Pese a que como ya hemos dicho hay muchos tipos de cuentas corrientes, si algo tienen en común es que rara, muy raramente ofrecen un rendimiento a cambio de tener nuestro dinero depositado en ellas. En realidad y como hemos visto, lo normal es lo contrario: que nos cobren por ello.

El motivo principal es, como ya dijimos, que no son cuentas pensadas para mantener grandes sumas en ellas, sino para las operaciones del día a día, lo que inevitablemente implica mantener un saldo limitado y movimientos muy frecuentes.

En cualquier caso siempre es mejor y más seguro tener el dinero ingresado en una cuenta que “bajo el colchón”, y son un producto necesario para nuestras operaciones diarias, para operar con una tarjeta (aunque sea de débito), para realizar transferencias o, por ejemplo, para poder pagar cómodamente nuestros recibos habituales domiciliándolos.

❓ ¿Qué es una cuenta nómina?

La cuenta nómina es una modalidad de cuenta corriente muy habitual, y como su propio nombre indica se ofrece a aquellos clientes que domicilien su nómina; a cambio los bancos ofrecen numerosas ventajas -de hecho se pelean entre ellos por captar a este tipo de clientes- que se suman al hecho de que permiten las mismas operaciones que una cuenta corriente normal; esas ventajas pueden ser:

  • No cobrar comisiones (algunas, o incluso ninguna)
  • Sacar dinero gratis en cajeros ajenos, incluso en el extranjero
  • Acceso a mejores condiciones de financiación para solicitar un préstamo personal
  • Ofrecer descuentos por compras en determinados comercios o por repostar combustible
  • Ofrecer descuentos en determinados productos y servicios
  • Otros regalos

Estas son algunas de las ventajas que pueden ofrecer las entidades por domiciliar una nómina, pero cada banco tiene carta blanca para decidir qué ofrecer y qué no. Por eso es importante comparar entre ofertas y opciones, y escoger la que más nos guste y se adapte a nosotros.

❓ ¿Cuándo me conviene una cuenta nómina?

Está claro que para este tipo de cuentas es necesario poder aportar una nómina y domiciliar su ingreso en una cuenta. Si ese es tu caso, realmente te conviene estudiar las condiciones que ofrecen las entidades a cambio de domiciliar tu nómina, aunque muchos bancos mejoran las condiciones de las cuentas ya existentes al domiciliarla. Si además alguna de las ofertas, descuentos o ventajas que ofrece el banco nos interesa… no hay más que pensar.

❓ ¿Qué es una cuenta de ahorro?

Las cuentas de ahorro, que con los años han terminado por llegar a confundirse por uso y operativa con las llamadas cuentas remuneradas, son cuentas donde se realizan ingresos de dinero con el objetivo de ahorrar a medio o largo plazo para un objetivo o fin predeterminado; a cambio de tener ese dinero, el banco nos ofrece un interés o remuneración.

El interés que genere una cuenta de ahorro dependerá de las condiciones que exija cada banco, pero normalmente se pide mantener un saldo mínimo y a partir de ahí se ofrece un interés que ofrece mayores dividendos cuanto mayor sea la cantidad depositada; también puede asociarse la rentabilidad a realizar ciertos movimientos, a mantener un saldo durante cierto tiempo, o a contratar algún producto bancario asociado.

Al igual que ocurría con las cuentas corrientes, es importante por eso fijarse bien en las condiciones y requisitos de la cuenta de ahorro, ya que por ejemplo el banco nos puede ofrecer un nivel de rentabilidad atractivo pero sólo durante un período limitado -por ejemplo el primer año- o a cambio de tener un saldo mínimo que quizá no podamos cumplir.

❓ ¿Qué ventajas me ofrece una cuenta ahorro?

Tradicionalmente la operativa de las cuentas de ahorro ha sido mucho más limitada que una cuenta corriente normal, ya que no están pensadas para operaciones diarias y sí, por el contrario, para que el dinero se vaya acumulando y no usarlo durante un mínimo de tiempo. Por ese motivo habitualmente las cuentas de ahorro durante años no permitían por ejemplo pagar recibos o realizar operaciones con tarjeta.

Todo eso ha cambiado y la diferencia entre cuentas corrientes y cuentas de ahorro tiende cada vez más a diluirse, siendo ya habitual que muchas cuentas que ofrecen un interés o una remuneración permitan domiciliar recibos o nóminas y ofrezcan tarjetas gratis para operar en cajeros. No en vano, aunque las cuentas de ahorro estén pensadas para ahorrar, podemos disponer de ese dinero en cualquier momento.

Precisamente la disponibilidad junto con la rentabilidad que ofrecen son las dos principales ventajas de las cuentas de ahorro. Si le sumamos lo dicho anteriormente y que cada vez se parecen más a las cuentas corrientes, todo parecen ventajas, ¿no? Pues no tanto, porque en realidad esa rentabilidad está asociada a tener inmovilizada cierta cantidad de dinero.

Como a día de hoy los intereses que se ofrecen son realmente muy bajos debido a la situación del propio mercado, en realidad si dejamos de cumplir alguno de los requisitos que exigen, puede que las comisiones o gastos que nos cobren acaben superando fácilmente a los intereses generados. De hecho si lo que buscamos es sacar rentabilidad a nuestro dinero, puede que ahora mismo este tipo de cuenta no sea nuestra mejor opción.

🤔 ¿Qué cuenta escojo entonces?

Llegados a este punto, lo más importante es que tengas toda la información necesaria antes de tomar una decisión. Fíjate en las comisiones que cobra cada cuenta, qué condiciones exigen, si se ajusta a tus necesidades, si te ofrece ventajas que te interesan, si hay cajeros u oficinas cerca de ti…

En definitiva, saber qué cuenta bancaria me conviene más implica comparar entre bancos y ofertas, y escoger lo que más se adapte a lo que necesitamos. Tampoco olvidemos que las entidades sacan continuamente nuevas ofertas y productos -por ejemplo hay bancos que han comenzado a ofrecer cuentas de ahorro sin rentabilidad y sin gastos- por lo que no está de más mantenerse al día… Por ejemplo, siguiendo este blog 🙂

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