¿Qué diferencia hay entre cuenta corriente y cuenta de ahorro?

Saber qué diferencia hay entre cuenta corriente y cuenta de ahorro es muy importante si estás pensando en abrir una cuenta en un banco y no tienes claro cuál escoger. Lo cierto es que aunque hay quien las confunde, ambos tipos de cuenta tienen características, requisitos y fines muy distintos, y cada una cuenta con sus ventajas e inconvenientes. Por eso, antes de que tomes tu decisión, vamos a explicarte bien claro qué es y para qué sirve cada una.

❓ ¿Para qué sirve una cuenta corriente?

Una cuenta corriente es el producto más conocido y ofertado por las entidades bancarias. Sirve para guardar cierta cantidad de dinero destinada a gastos diarios y para realizar numerosas operaciones, incluyendo transferencias, ingreso y pago de cheques, domiciliación de recibos, u operaciones de compra con tarjeta, entre otras. Por su gran versatilidad es usada tanto por particulares como por empresas.

Esto es prácticamente lo que tienen en común las cuentas corrientes entre sí, ya que a partir de aquí cada banco añade sus propias opciones y condiciones en función de su estrategia para captar clientes; así por ejemplo encontramos desde cuentas corrientes que cobran comisiones y gastos de mantenimiento, a otras que tienen un coste cero si cumplimos ciertos requisitos, como domiciliar nuestra nómina, operar sólo por Internet, o mantener un saldo mínimo.

Pero hay otra característica común a la inmensa mayoría de las cuentas corrientes al margen de qué banco las oferte: y es que lo normal es que las cuentas corrientes no ofrezcan ningún tipo de remuneración por el dinero que tengamos en ellas; es más, si no escogemos una sin gastos de mantenimiento -o si lo hacemos, pero incumplimos luego alguno de los requisitos que nos piden- lo habitual no es que nos paguen, sino que nos cobren.

Esto es así debido a que son un tipo de producto bancario pensado para operaciones del día a día y para realizar un gran número de movimientos, no para tener en ella dinero en grandes cantidades o durante mucho tiempo: para esto, ya existe otro tipo de producto, que es precisamente… (sí, lo habéis adivinado) la cuenta de ahorro.

❓ ¿Para qué sirve una cuenta de ahorro?

Una cuenta de ahorro es un producto bancario pensado para guardar en ella dinero que vayamos ahorrando, simplemente como colchón financiero o para un determinado objetivo (comprar un coche, pagar unos estudios, realizar un viaje, etc etc).

Se llama también cuenta remunerada, debido a que en muchas ocasiones -dependiendo como siempre del banco- nos ofrece una remuneración en forma de interés en función de la cantidad de dinero depositada y del tiempo que permanezca en la cuenta, además de otras condiciones que puede imponer cada entidad bancaria, que puede -por ejemplo- exigir además la contratación de cierto producto.

Al igual que ocurría con las cuentas corrientes, es por ello muy importante leer bien las condiciones de contratación, ya que si incumplimos alguno de los requisitos puede que no nos ofrezcan ningún interés por nuestro dinero o, lo que es peor, que nos cobren algún tipo de comisión. Tampoco hay que dejarse llevar por la publicidad, ya que algunas cuentas de este tipo ofrecen un interés muy atractivo para captar clientes, pero sólo durante cierto tiempo.

Aunque en principio las cuentas de ahorro no está pensadas para gastos diarios y ofrecen menos opciones que las cuentas corrientes, en los últimos años han cambiado mucho y ya se ofrecen cuentas remuneradas que permiten domiciliar nóminas o recibos, e incluso usar tarjetas: una estrategia a la que recurren algunos bancos debido que hoy día los intereses que ofrecen estas cuentas por nuestro dinero (< 0,5%) producen un rendimiento poco atractivo.

📋 Diferencias principales entre cuenta corriente y de ahorro

Visto lo visto, es fácil que aún no tengamos claro qué tipo de cuenta escoger; por eso vamos a resumir a continuación las principales diferencias, pros y contras entre cuentas corrientes y cuentas de ahorro:

✔️ Una cuenta de ahorro… es para ahorrar

Parece una perogrullada… pero por mucho que algunas permitan ya realizar ciertas operaciones típicas de las cuentas corrientes, una cuenta de ahorro está pensada para mantener en ella cierta cantidad de dinero durante determinado tiempo (y si genera intereses mejor, por pequeños que estos sean). Si no vamos a poder mantener “quieto” ese dinero en la cuenta, no tiene sentido que optemos por esta opción.

✔️ Una cuenta corriente para los gastos del día a día

Lo cierto es que a día de hoy las cuentas corrientes siguen siendo la opción más fácil y versátil para los movimientos y operaciones más comunes, sin importar que a final de mes haya más o menos saldo en la cuenta. Aunque ya puestos a optar por esta opción, mejor hacerlo por una cuenta bancaria sin comisiones ni gastos de mantenimiento, claro.

✔️ Si vamos a realizar transferencias…

…nuestra opción es sin duda la cuenta corriente; esto es no sólo porque muchas no cobran comisiones si las transferencias son en euros dentro del Espacio Económico Europeo y no son inmediatas; sino también porque habitualmente las transferencias son más lentas si se realizan desde una cuenta de ahorro.

✔️ La peor opción para usar la tarjeta

Si somos de los que estamos todo el día pagando con tarjeta, ya sea de débito o de crédito, o si necesitamos habitualmente retirar dinero del cajero automático, has de saber que no todas las cuentas de ahorro permiten asociar una tarjeta o realizar reintegros en un cajero; además aunque sí es habitual que el cliente pueda disponer del dinero de su cuenta de ahorro cuando lo desee, reducir el saldo puede acarrear perder intereses o incluso el cobro de comisiones.

✔️ Y si no llegas a fin de mes…

Por último, es importante también reseñar que mientras que en una cuenta corriente se permiten ciertos descubiertos, e incluso hay bancos que dan un margen de varios días sin cobrar comisiones si tu cuenta corriente entra en números rojos, en las cuentas de ahorro esto es más complicado, precisamente porque están pensadas no para gastar, sino para ahorrar y mantener cierto nivel de saldo.

Como hemos vistos ambas opciones tienen sus ventajas y sus inconvenientes, por lo que al final deberemos ser nosotros, una vez que ya sabemos qué diferencia hay entre cuenta corriente y cuenta de ahorro, los que escojamos la opción que más nos convenga y mejor se adapte a nuestras necesidades. Seguro que tras leer este artículo, ya lo tienes más claro.

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