Empieza el año ahorrando, ¡nosotros te decimos cómo!

Según se va acercando el fin de año, todos empezamos a pensar en las propuestas para el año siguiente. Dejar de fumar, hacer más ejercicio, apuntarnos a un curso, etc. Y, ¿por qué no marcarse el firme objetivo de comenzar a ahorrar? Es complicado, lo sabemos; pero con algunos trucos y un poco de voluntad, puede conseguirse. En este artículo, nosotros te decimos cómo hacerlo. ¡Empieza el año ahorrando!

Existen técnicas de ahorro que muchas personas prueban, como establecer partidas y fijar porcentajes de nuestros ingresos en función de esas partidas. La mitad de nuestra nómina se destinaría para gastos fijos, el 20-30% para extras y el resto para ir ahorrando. Por desgracia, no todos los meses podemos apartar el 10-20% de nuestro sueldo con la idea de ir haciendo un colchón. Habremos leído sobre esta y otras técnicas para ahorrar. Un amigo nos hablará de una app móvil que favorece un mayor control de los gastos. Y un familiar con perfil ahorrador nos revelará su táctica para gastar menos y, por tanto, ahorrar más. Todo esto está muy bien, y podemos probarlo, pero ponerlo en práctica y la realidad financiera de cada uno, es otra cosa.

Cómo empezar el año ahorrando

Empezar el año ahorrando y… acabarlo. Es decir, de nada sirve nuestro propósito si no somos constantes durante un periodo de tiempo que nos fijemos. Tener voluntad, ser constante, marcarse un objetivo en un plazo fijado previamente y, sobre todo, eliminar gastos superfluos nos ayudarán a ser más conscientes acerca de nuestra economía doméstica y facilitarán el ahorro.

Conocedores de la dificultad que supone ahorrar hoy en día, sí podemos afirmar que intentarlo es, realmente, mucho más sencillo. En definitiva, se trata de hacer un balance de ingresos-gastos y volvemos a incidir en ello, suprimir gastos innecesarios. Prescindir de algunos gastos fuera de las necesidades básicas (casa, comida, suministros) supondrá en sí mismo un ahorro. Basta con plantearse porqué y en qué estamos derrochando algunas cantidades.

Por ejemplo, podemos ahorrarnos los 50€ mensuales del gimnasio al que muchos días no vamos por falta de tiempo. O proponernos andar, correr o realizar alguna práctica deportiva en el exterior y no malgastar ese dinero. ¿Cuántas veces hemos comido fuera en el trabajo por hacer pereza y no habernos preparado el tupper el día anterior?  ¿Por qué no realizamos una comparativa de precios de telefonía móvil y otros suministros? Actualmente hay mucha competencia y echando un vistazo entre las diferentes ofertas seguro que nos ahorramos unos euros en la factura mensual.

Por último, fijar una meta para ese ahorro, ver cuánto necesitamos y en qué plazo, va a hacer que seamos más constantes y voluntariosos para conseguirlo. Ese objetivo puede ser para reemplazar el coche que ya nos está dando problemas, un viaje soñado o, sencillamente, ahorrar para estar tranquilos frente a gastos imprevistos que nos puedan surgir.

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