Problemas más comunes con la hipoteca

Elegir una hipoteca entre el crisol de opciones, condiciones y tipos que hoy en día ofrecen las distintas entidades, no es tarea sencilla. Si a esto le añadimos que es la inversión más importante para la mayoría de nosotros, la elección se complica y cuesta mucho más decidirse. En este proceso seguramente nos encontraremos con varios de los problemas más comunes con la hipoteca.

Obviar los gastos adicionales 

Es muy probable que los nervios, las prisas e incluso la ilusión de la adquisición de nuestra primera vivienda nos juegue malas pasadas. Todo contrato hipotecario lleva consigo una serie de gastos con los que debemos contar para saber realmente el precio final de la hipoteca.  El IVA, gastos de tasación, gestoría, notaría y registro de la propiedad o comisiones de apertura y cancelación, son cantidades que no debemos obviar.

Algunos de los problemas con la hipoteca

TIN o TAE

Calcular la hipoteca tomando como referencia el Tipo de Interés Nominal (TIN) es otro error frecuente que derivan en problemas con la hipoteca. El TIN refleja el tipo de interés que nos cobrará el banco por el préstamo hipotecario. La TAE, sin embargo, hace referencia al tipo de interés e incluye el coste de las comisiones y otros gastos asociados de la hipoteca. Por tanto, siempre deberemos fijarnos en la Tasa Anual Equivalente (TAE) si queremos saber con mayor exactitud el precio de nuestra hipoteca.

La hipoteca supera el 30% de los ingresos

El Banco de España, y otros órganos financieros oficiales, recomiendan que el endeudamiento de los ciudadanos no sea superior al 35-40% de sus ingresos. Ya sean préstamos personales, hipotecarios o cualquier otro tipo de créditos, lo aconsejable es que no supere el 30% de nuestra renta. Es importantísimo que la cuota de la hipoteca se sitúe en esa franja del 30% al 40% respecto al total de ingresos de los hipotecados.

No comparar y no negociar

La competencia es fuerte y las condiciones varían. Quedarse con la primera opción, o primeras opciones, sin comparar entre el abanico de posibilidades a las que podemos acceder actualmente, no es buena idea. Y, sí, es un quebradero de cabeza elegir la hipoteca que se adapte a nuestras necesidades. Pero es fundamental buscar, informarse bien, comparar y tomar la decisión correcta para luego no arrepentirnos.

Por último, no olvidemos que una hipoteca también se puede negociar con el banco. Generalmente, damos por hecho que en algo tan serio como un préstamo hipotecario no hay cabida para la negociación. ¡Craso error! Si gozas de una buena salud financiera y un buen historial crediticio, no dudes en pactar con tu banco las condiciones de la hipoteca.

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