¿Qué es la hipoteca inversa?

Una forma de obtener unos ingresos complementarios a tu pensión por jubilación, valiéndote de tu propia casa, es la hipoteca inversa. Una alternativa a otros productos financieros de ahorro más comunes como los fondos de inversión o los depósitos bancarios. La hipoteca inversa puede convertirse en una opción muy buena, aunque conlleva sus riesgos, de planificar tus ahorros llegado el momento de dejar de trabajar. Se trata de un producto financiero diseñado para hacer uso de él cuando llegamos a la edad legal de jubilación. Aunque pueden acceder a ella personas en situación de dependencia, generalmente el único requisito exigido es el de haber cumplido los 65 años.

La hipoteca inversa. ¿Qué es y cómo funciona?

La hipoteca inversa es un producto financiero de ahorro por el que optan algunas personas mayores de 65 años como complemento a la pensión pública. Está regulada por ley y, generalmente, el límite de edad para acceder a este producto son los 70 años, aunque depende de cada entidad financiera. Además de la edad, otro requisito indispensable es: ¡ser titular de un inmueble!

Su funcionamiento es relativamente sencillo y, en parte, está implícito en su propio nombre. Con una hipoteca inversa, el banco nos paga una renta por la vivienda mientras vivimos en ella hasta el momento del fallecimiento. Llegado ese punto, en caso de haber herederos, estos tienen dos posibilidades. Por una parte, pueden quedarse el inmueble una vez devuelto el dinero al banco o, por otro lado, cobrar la renta restante.

Principalmente, la renta percibida va a depender del valor del inmueble y, en un segundo plano, de la edad del solicitante. Existen tres modalidades de este producto financiero:

La hipoteca inversa vitalicia, donde el titular percibe una renta mensual durante toda la vida. Una renta que pueda darse en dos fases: en la primera, se trata de un crédito hipotecario a interés fijo y, la segunda, una renta vitalicia que se recibe en el caso de que el suscriptor sobreviva al plazo del crédito.

Hipoteca inversa temporal. Con este modelo, recibiríamos la mensualidad a lo largo del periodo que hayamos negociado con la entidad bancaria. En el caso de que llegue un momento en el que se cubra el valor de la casa, seguiríamos viviendo en ella, pero dejaríamos de recibir la cuota.

Hipoteca inversa de disposición única. Aquí, se recibe una única cantidad en base al valor en el que se haya tasado el inmueble.

Por último, recordarte que la hipoteca inversa puede ser cancelada de forma anticipada y los bancos no suelen cobrar ningún tipo de comisión por ello.

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