Estos son los requisitos para pedir una hipoteca

Conocer los requisitos para pedir una hipoteca resulta fundamental si te estás planteando pedir un préstamo hipotecario para adquirir una vivienda o cualquier otro inmueble, y no quieres llevarte sorpresas al acudir al banco.

Y es que para poder conseguir las mejores hipotecas, hay una serie de condiciones que te van a exigir todas las entidades bancarias y sin las cuales va a ser difícil que puedas acceder a un préstamo; pero además, tienes que presentar una serie de documentos para poder iniciar los trámites de la hipoteca. Si éstas a punto de firmar una, a continuación te contamos en detalle qué requisitos vas a necesitar para que el banco acepte tu solicitud. ¡Presta atención!

✔️ Tener ahorros suficientes para la compra

Una cosa es que vayas a solicitar una hipoteca para que el banco te preste un dinero con el que comprar la vivienda que quieres, y otra muy distinta que no necesites tener ahorrado un dinero aparte.

La gran mayoría de los bancos sólo te financian hasta un máximo del 80% del valor de compraventa o de tasación del inmueble: eso significa que tú vas a tener que poner el resto. Además hay otros gastos asociados a la firma de una hipoteca como el coste de la tasación -aunque hay algunos bancos que te ofrecen incluirlo en la propia hipoteca- o el de la comisión de apertura del préstamo (si la hay), que suele rondar el 2%.

✔️ Contar con ingresos mensuales suficientes

Lógicamente desde el momento en que firmemos la hipoteca nos comprometemos a pagar durante varios años y mensualmente unas cuotas con las que amortizaremos el capital prestado y liquidaremos también intereses, y para eso necesitamos tener unos ingresos estables y regulares cada mes, normalmente en forma de nómina (caso aparte es el de los autónomos).

La cantidad varía dependiendo de la cuantía del préstamo, de nuestro perfil y del propio banco, pero por lo general las entidades suelen pedir que tengamos unos ingresos mensuales en torno a los 2.000 euros; en caso contrario, tendremos que plantearnos la opción de rebajar la cuantía del préstamo, o de incorporar un segundo titular con ingresos. Hay que tener en cuenta que si la hipoteca es para una segunda vivienda, los requisitos son aún mayores.

No olvidemos tampoco que existe una norma no escrita por la cual las entidades no conceden préstamos si dedicamos más del 35% de nuestros ingresos al pago de todas nuestras deudas, incluyendo por supuesto la hipoteca.

Es decir, si ingresamos 2.000 euros al mes y la cuota de nuestra hipoteca se acerca a los 700 euros -o si lo hace la suma de la cuota de la hipoteca más otros préstamos pendientes- el banco se lo va a pensar y quizás no nos conceda el préstamo. Más aún teniendo en cuenta que si se trata de una hipoteca variable -como el 60% de las que se firman en España- la cuantía de la cuota puede subir en el futuro con el euríbor.

✔️ Tener un trabajo estable

Este punto va muy ligado al anterior. No se trata sólo de contar con unos ingresos suficientes, sino que además estos sean estables en el tiempo. Puede que en los últimos 3 ó 6 meses hayamos ganado un buen sueldo; pero aunque sean 3.000 ó 4.000 euros, de nada servirán si tenemos un contrato temporal o de fin de obra, por ejemplo, que no garantiza una continuidad en el tiempo.

Es por eso que normalmente las entidades buscan que los firmantes de las hipotecas tengan un contrato laboral indefinido y, además, suelen fijarse también en la antigüedad que tengamos en la empresa (no vale si nos hicieron fijos el mes pasado…) e incluso en nuestro historial laboral, para ver si hemos mantenido nuestro empleo. Esto es lógico, ya que al fin y al cabo el banco necesita garantías de que vas a poder hacer frente a los pagos.

✔️ Demostrar que somos cumplidores

Otro factor muy importante en que se fijan los bancos antes de dar o no un préstamo hipotecario es en nuestro historial crediticio, ya que eso le permite a la entidad saber si somos un deudor fiable y cumplidor, o si por el contrario hemos caído en impagos con otros préstamos.

Esto supone que si por ejemplo estamos incluidos en alguna lista de morosos, o simplemente si consta en nuestro historial que en algún momento hemos dejado de pagar una deuda (aunque sean unos meses), va a ser prácticamente imposible que el banco acepte darnos el dinero.

Pero incluso aunque nuestro historial crediticio sea bueno, tal y como explicamos más arriba si tenemos varios préstamos vigentes es probable igualmente que la entidad se lo piense dos y tres veces antes de concedernos el préstamo, ya que puede estimar que al añadir la hipoteca acabaremos superando el umbral del 35% o, simplemente, que la operación es demasiado arriesgada.

✔️ Presentar avales u otras garantías

Muchas veces después de repasar los anteriores requisitos, el banco se encuentra ante el dilema de que cree que podremos hacer frente a la hipoteca y está dispuesto a dárnosla, pero al mismo tiempo considera que no tiene todas las garantías que necesita. Es entonces cuando entran en juego los avales o los avalistas (si son personas físicas), que le ofrecen a la entidad un “seguro” en caso de que en el futuro se nos presenten complicaciones.

Hay que tener claro dos cosas: primero, que por muchos avales que presentemos, el banco no nos dará la hipoteca si no cumplimos con los requisitos anteriores; y segundo, que ser avalista no es algo baladí, sino que es una decisión muy importante que el avalista debe tomar siendo consciente de los riesgos que implica.

No olvidemos que el avalista será el responsable solidario de la deuda contraída -la hipoteca, en este caso- si el titular del préstamo deja de hacer frente a los pagos del mismo. Es decir, que si nos quedamos en paro y dejamos de pagar las cuotas de la hipoteca, y hemos puesto de avalistas a nuestros padres, el banco les exigirá a ellos el dinero y -en caso de que tampoco puedan- responderán con todo su patrimonio. Y si ellos fallecen, responden sus herederos.

🕵️ ¿Qué documentación se necesita para pedir una hipoteca?

Además de cumplir los requisitos antes mencionados, hay una serie de documentos que tendremos que presentar obligatoriamente al banco para que éste tramite nuestra solicitud de un préstamo hipotecario.

Esta documentación a presentar puede variar de una entidad a otra o también en función de nuestro perfil de riesgo, pero normalmente incluye acreditar tu situación como titular además de la de la vivienda a hipotecar con los siguientes documentos:

👪 Por parte del titular/es de la hipoteca:

  • NIF o NIE (en vigor) de cada uno de los titulares que van a firmar el préstamo.
  • Vida laboral
  • Última declaración de la renta.
  • Trabajadores por cuenta ajena: contrato laboral en vigor y tres últimas nóminas.
  • Trabajadores por cuenta propia (autónomos): deben demostrar su capacidad de obtener ingresos constantes y a lo largo del tiempo, por lo que el banco puede solicitar documentos como la declaración anual del IVA correspondiente al año anterior en curso, los pagos trimestrales del IVA del año en curso, la declaración anual del IRPF (y también la fraccionada), y los últimos recibos de pagos a la Seguridad Social.
  • Documentos justificativos de cualquier otro ingreso o renta que recibamos.
  • Extractos de todas nuestras cuentas bancarias correspondientes a los últimos meses.
  • Escrituras o notas simples de todas las propiedades a nuestro nombre.
  • Recibos de pagos de todos los préstamos a nuestro nombre, si los hubiera.
  • Si el titular o titulares viven de alquiler, deben presentar el contrato de alquiler y los últimos recibos de pago de la renta.
  • Informe de riesgos emitido por la CIRBE.

🏡 Por parte del inmueble a hipotecar:

  • Contrato de arras, si ya se ha constituido.
  • Si no vamos a firmar una nueva hipoteca sino a subrogar la ya existente con otro banco, habrá que presentar la escritura de compraventa y de la hipoteca originales.
  • Último recibo del Impuesto de Bienes Inmuebles (IBI) si no es una vivienda nueva.

Es importante que presentemos toda la documentación que nos solicite el banco y que ésta sea veraz y esté actualizada para evitar problemas posteriores. Al fin y al cabo no se trata sólo de cumplir con los requisitos para pedir una hipoteca, sino de poder demostrar a la entidad que somos buenos clientes y que vamos a poder  hacer frente a los pagos: y eso también puede ser una baza a nuestro favor con la que jugar para conseguir mejores condiciones.

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