Las mejores estrategias para invertir en fondos de inversión

Saber qué estrategias para invertir en fondos de inversión debes seguir es algo clave si te planteas sacar una rentabilidad a tu dinero a través de un producto financiero de este tipo, y no quieres perder todo lo invertido. No se trata de ser el mejor o el más listo, sino de actuar con cabeza y seguir un plan, un rumbo claro que nos lleve por un camino recto en el que sepamos en todo momento cómo actuar.

❗️ Advertencia: Antes de continuar quiero recalcar que no soy un broker experto. Lee el artículo con cautela y, en caso de necesitarlo, ponte en contacto con un profesional cualificado.

 
Decir esto puede sonar fácil y al mismo tiempo difícil de llevar a la práctica; pero lo cierto es que puede conseguirse siguiendo una serie de estrategias y recomendaciones básicas para invertir con los menores riesgos.

Y aunque es cierto que hay casi una estrategia por cada inversor -y algunas son realmente complejas- en este artículo queremos ofrecerte unos consejos y pautas sencillos que te serán muy útiles. ¿Comenzamos?

📈 Hazle caso a Einstein: aprovecha el interés compuesto

Es prácticamente una ley de vida de las inversiones: por muy tentadora que sea la rentabilidad a corto, está demostrado que las mayores rentabilidades se consiguen en el largo plazo; y esto es en buena medida gracias al interés compuesto.

Se cuenta que una vez le preguntaron al mismísimo Albert Einstein cuál era la fuerza más poderosa del universo, y él respondió: “El interés compuesto” (se ve que no se había fijado en los “agujeros negros” que hay en algunas empresas…); se trata en definitiva de reinvertir constantemente la rentabilidad que nos de nuestro dinero para que la susodicha vaya aumentando de forma creciente cual bola de nieve.

Para aprovecharnos de esta “fuerza” no sólo es fundamental ser constantes y seguir una estrategia clara, sino sobre todo evitar caer en la tentación de reembolsar nuestra inversión, por mucho que ésta de beneficios. Si lo logramos y mantenemos nuestra inversión a largo plazo, tendremos muchas más probabilidades de ver crecer nuestro dinero hasta cotas que no imaginábamos al principio, y de poder disfrutarlo en el futuro.

👍 Renta fija sí, pero sin abusar

Lo sabemos, en la renta fija se está muy a gusto, ¿verdad? Es como salir a pescar en barco por primera vez, y encontrarnos con la mar tranquila y sin olas; puede que no pesquemos nada o casi nada, pero ¡qué tranquilo está uno! Lo cierto es que mantener un porcentaje de renta fija en nuestra inversión es aconsejable, pero hay que saber hasta qué punto y cuándo arriesgar y pasarse a la variable.

Ese porcentaje de renta fija en nuestra inversión varía según nuestro propio perfil como inversores, nuestros objetivos o incluso nuestra edad; un mínimo razonable sería del 25%, mientras que pasarse del 75% sería comprometer seriamente la capacidad de nuestro dinero de generar una mínima rentabilidad.

Una buena estrategia de inversión por tanto puede ser mantener un nivel mínimo de renta fija y aumentarla en función de nuestras necesidades o de la situación del mercado, incrementando las inversiones en renta variable en momentos de pujanza económica para refugiarnos en la fija cuando vengan las vacas flacas.

Por otro lado conviene aumentar la proporción de renta fija conforme aumenta nuestra edad o nos acercamos al objetivo económico que buscamos con nuestra inversión, para así garantizar beneficios y reducir el riesgo de pérdidas; por contra, en los primeros años de una inversión a largo plazo conviene apostar por variable, ya que multiplicamos la rentabilidad y en caso de pérdidas tenemos margen para aguantar sin reembolsar hasta que repunte el mercado.

⚠️ Cuidado con los emergentes, que los carga el diablo

Durante años los fondos con activos de renta fija o variable en países emergentes han sido una opción de riesgo pero también muy rentable, especialmente en los años más duros de la crisis financiera mundial del 2008. No obstante hay que tener clara la naturaleza de estas inversiones y su elevada volatilidad, ya que en muchos casos sus economías suelen tener una gran dependencia directa o indirecta del dólar, y estar sujetas a cambios bruscos.

Básicamente esto último implica que invertir en activos en emergentes supone estar más pendiente de la Reserva Federal de los Estados Unidos (FED) que del propio banco central del país en cuestión: vigilar la política monetaria y los tipos de interés de la FED, los cambios en la cotización del dólar, etc.

Al mismo tiempo estas economías suelen reaccionar rápidamente -positiva o negativamente- a los anuncios de grandes inversiones extranjeras, a las medidas de organismos como el FMI o el Banco Mundial, o a las calificaciones de las grandes agencias crediticias internacionales (Fitch, S&P, Moody´s…). Vigilando de cerca todos estos aspectos, una inversión en emergentes puede traer pingües beneficios… pero hay que saber bien dónde nos metemos.

💸 Abarata costes

Muchas veces nos decidimos a suscribir participaciones en un fondo guiados únicamente por su cartera de inversiones o por sus cifras de rentabilidad, y nos olvidamos de cosas tan importantes como quién gestiona ese fondo o qué comisiones se aplican: si la rentabilidad que ofrece el fondo es limitada y las comisiones – gestión, depósito, suscripción, reembolso, etc- son altas, puede que acabemos haciendo un pan con unas tortas, como suele decirse.

Para evitar estas situaciones en las que la rentabilidad puede llegar a comérsela las comisiones, hay que fijarse también en los gastos asociados al fondo y optar si es posible por aquellos que ofrecen comisiones bajas y que abaraten costes, por ejemplo mediante el uso de robo advisors.

Se trata de programas informáticos que tienen en cuenta múltiples variables -las mismas o más que usan los brokers humanos- para gestionar nuestra inversión, y que han demostrado ser capaces no sólo de reducir el riesgo de errores debido al volumen de datos que pueden  manejar, sino que además su uso puede suponer una reducción de hasta el 85% en los gastos de un fondo. No olvidemos además que los robo advisors no se dejan llevar por el pánico.

🤪 No inviertas a lo loco

Antes de elegir un fondo para invertir hay que conocer bien sus políticas de inversión, con qué tipos de activos trabaja, qué escala de riesgo tiene, qué rentabilidad histórica acumula (aunque sin olvidar que rentabilidades pasadas, no garantizan rentabilidades futuras), etc etc.  Esto no va de poner nuestro dinero como si jugáramos en un casino: hay que saber a quién estamos confiando nuestro dinero, qué va a hacer con él, y qué tal le ha ido hasta ahora.

No olvidemos además que un fondo de inversión es como un árbol: no vale con regarlo ocasionalmente, hay que hacerlo regularmente y siguiendo un plan. Por eso una de las peores cosas que podemos hacer es realizar aportaciones a nuestro fondo esporádicamente y sin seguir una estrategia definida. Está demostrado que las aportaciones regulares reducen el riesgo de pérdidas por las fluctuaciones del mercado, y además incentivan nuestro ahorro.

📊 En la variedad está la riqueza

Todo el tiempo estamos hablando de un fondo de inversión, de escoger un fondo, del mejor fondo… Pero no olvidemos una cosa: cuando se trata de fondos de inversión, en la variedad está la riqueza. Es decir, no se trata de escoger “el mejor fondo”, sino “los mejores fondos de inversión“, ya que siempre es conveniente tener inversiones en varios y distintos. En una palabra: diversificar.

Una cartera de inversión diversificada no sólo reduce tu exposición al riesgo ante posibles pérdidas de un fondo -que se pueden compensar con las ganancias en otro- sino que además, bien planeada, puede hacer que se multipliquen tus beneficios.

👌 La mejor estrategia: conoce tu yo inversor

Da igual que leamos libros sobre estrategias de inversión, que escuchemos consejos sobre cómo invertir, o que un gurú de las finanzas nos enseñe todos los secretos de este mundillo: de nada nos servirá todo eso si no hemos hecho una reflexión en solitario y hemos analizado quiénes somos, dónde estamos, y a dónde queremos llegar.

No hablamos de un retiro espiritual en el Tíbet; se trata de conocer nuestro yo inversor, nuestro propio perfil como inversores: cuándo dinero estamos dispuestos a invertir, cuánto tiempo podemos mantener la inversión, qué riesgo podemos asumir, qué objetivos queremos cumplir…

Si no tenemos todo esto claro, da igual el fondo que escojamos: no saldrá bien. Como decía un filósofo: “Para quien no sabe a qué puerto se dirige, ningún viento le será favorable”. Por tanto antes de pensar en estrategias para invertir en fondos de inversión, plantéate estas cuestiones fundamentales: entonces podrás buscar el fondo -o los fondos- que mejor se adapten a tu perfil, y generar la mayor rentabilidad al menor riesgo posible. ¡De eso se trata!

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